- ¡Martes! - Sí, ¿y? - Nada, es un Martes cualquiera. - ¿Cualquiera? - Bueno, no, miento. Cualquiera sería como los demás Martes, acostumbrada a verle todos estos días. Así que en realidad es como un Lunes. Un día cualquiera de la semana sin ti.
- Ni que te fueras a casar con él, a vivir juntos y fueseis a jubilaros a la vez. - ¿Quién sabe? - ¿Por qué sigues pensando que el amor es eterno? - Sé que no lo es. - ¿Entonces?
-No quiero que te vayas aún.. -Entonces no me voy. -Mi poder de convicción es impresionante. -Me quedo, pero por elección propia, que tengo la libertad de irme si quiero. -No te vayas.. -¿Y qué vas a hacer para impedírmelo? -Bueno, de momento creo que estoy consiguiendo retenerte.
-Es verdad. Tu poder de convicción es impresionante. Y nos volvimos a besar.