domingo, 2 de mayo de 2010
Confusión.
Que quizá no me haya comportado bien contigo desde el principio, que también podría decir, que siento que eres especial para mí, no quizá de la manera que a ti te gustaría, o que incluso, a mí me gustaría, pero lo eres, eres especial. Y aún no sé hasta que punto ni de qué tipo.
Sé que podríamos compartir momentos (no todos los que me gustaría), risas y más ganas de reír. Sé que podríamos llegar lejos, aún no sé dónde. Sé que también, podrías estar ahí para cualquier cosa que necesitase y, sin yo decirte nada, lo sé.
Lo sé con tanta certeza que duele. Duele pensar que hay una persona detrás de todas las demás que yo pensaba que no sería especial y sin embargo lo es. Una persona que sí que me ve especial y además reconoce que no le ha ido nada bien las cosas conmigo.
He pasado por encima de ti aun habiendo pasado por esto yo misma antes. ¿Cómo he podido estar tan ciega? lo mal que una se siente cuando todo tu amor es guardado para entregárselo a otra persona acompañado por el sufrimiento de no ser correspondido. Lo mal que una puede llegar a estar porque a esa persona no le importas nada en absoluto.
En apenas una semana conoceré muchas respuestas a preguntas que aún no se han formulado y que están en el aire, esperando a ser recojidas para susurrarlas al viento.
miércoles, 3 de marzo de 2010
sábado, 20 de febrero de 2010
Cuando me digo esto a mí misma para autoconvencerme pienso:
¿Qué es lo que no merece la pena? ¿Él o el amor?
Me has fallado tanto.. No hay punzada más aguda que creer que conocías a una persona, creer que detrás de cada obstáculo iba a estar su sonrisa. Esa sonrisa que me duele tanto.. Fíjate, después de terminar todo, cuando ya hasta las cenizas han salido volando con la brisa de la bifurcación de caminos, aún no he podido decidir cuál de tus sonrisas me gustaba -me gusta- más: aquella de cuando me mirabas después de besarme, o la de cuando llegabas a mi casa, con el pelo alborotado, húmedo aún de la piscina y la piel cálida.
Y es que me termina llevando a la conclusión de que el único amor que merece la pena, el único que no te deja sola, recogiendo los retales de recuerdos, es ése que dura para siempre, ¿pero cómo puedo distinguirlo? ¿La única forma es caerme, caerme, caerme?
Por primera vez en mi vida lo reconozco: tengo miedo.
sábado, 30 de enero de 2010
Seis años.
Desde el primer día de clase de segundo de primaria supe que serías especial.
Aquel cumpleaños con una tarde oscura repleto de truenos en los que decías:
- ¡¡¡Mira Claudia, Mira!!!
Y ambos observábamos los truenos que eran como esos de película que tienen un dibujo perfecto sobre las nubes oscuras. Sonreíamos y reíamos al mirarnos, tapándonos los oídos para no escuchar el ruido del relámpago.
O el día de la excursión al zoo en el que nos pasamos el día juntos.
El día en el que me dijiste; ¿Claudia, qué te pasa? Venga ya, cuéntamelo... Y lo que me pasaba eras tú.
Recuerdos de mi infancia que no cambio por nada. Gracias a estas vivencias me he unido más a tres personas que ahora son parte de mi vida; Irene, Alejandra, Espe. Todas ellas diferentes pero especiales. Ellas ya lo saben. Y como este texto es para recordar aquellos seis años desde amor infantil a amor juvenil, la última frase va para ti;
Han sido seis años inolvidables y algo que nos ha unido siempre no lo cambio por nada, nuestra amistad. Que aunque no estemos todos los días hablando, sé que cada uno estará ahí para el otro.
jueves, 7 de enero de 2010
Happy ending
Todos ansiamos nuestro final feliz. Nos lo pintan como algo que podemos alcanzar todos, algo dulce y apetitoso. Y, por supuesto, nos dejan verlo, pero no sentirlo, para así, desearlo aún más. Nos dicen “Vivieron felices y comieron perdices”, pero, ¿quién sabe lo que viene después? Yo, personalmente, no he visto nunca lo que ha pasado después de que Blancanieves despertase con un beso o de que Cenicienta encontrase su zapato, y las dos se marchasen felices con su príncipe a lomos de un caballo blanco. Quiero saber (es más, necesito saber) si después vienen peleas, engaños o corazones rotos. Quiero saber si son de verdad, o es que el escritor se quedo a medias para evitarse problemas. Quiero saber si es posible tener uno de esos, para mí, y si se puede reservar antes de que se agoten.
¿Hope, love, glory, Happy ending?
sábado, 2 de enero de 2010
Conversaciones I
-Entonces no me voy.
-Mi poder de convicción es impresionante.
-Me quedo, pero por elección propia, que tengo la libertad de irme si quiero.
-No te vayas..
-¿Y qué vas a hacer para impedírmelo?
-Bueno, de momento creo que estoy consiguiendo retenerte.
Y nos volvimos a besar.
lunes, 14 de diciembre de 2009
Lo que no tenemos.
Sentir amor no es algo sencillo, claro que no. A veces incluso prefieres alimentarte del amor de otros. Llorarás, te reirás, disfrutarás, pero nada lo sentirás dentro de ti - y por consecuente, nada te hará daño-. A veces preferimos dejar de sentir un rato, apagar el corazón como un móvil que no para de sonar, desconectar. Y es entonces cuando llega, cuando dejamos de sentir cosas inexplicables, el corazón no se revuelve en nuestro interior, no tienes la necesidad de entregárselo todo a una persona que quizás ni se ha reparado en ti. Entonces, ¿qué sientes? Es difícil de describir, incluso más que el propio amor. Porque no se sabe que sentir. Y vuelves a querer tener eso dentro, quieres ver a una persona y sonreírle sin saber por qué, escribir mil textos donde hay un protagonista – el protagonista de tu vida – que siempre es el mismo, el mismo al que quieres dedicarle cada segundo y cada te quiero. Pero no hay nada, solo el vacío… Y nadie sabe lo triste que resulta eso.
Irene~
sábado, 12 de diciembre de 2009
¿Pero qué estoy haciendo?
No, esta entrada no será para hablar de ti una vez más, he dicho que borrón y cuenta nueva, que no me importa lo que hagas ni lo que pienses, digas o hables. ¿No ves que así estoy más feliz? Estoy mucho más feliz y todo porque ya no estás aquí. ¿Quién me lo diría hace un mes?
Y lo he hecho otra vez.
Aunque no, me estoy equivocando, no estoy hablando de ti, si no de mí. De lo feliz que soy sin ti, de lo alegre que veo ahora todo y de lo bien que me siento sin que estés a mi lado.
Qué fácil es la vida ahora, sin ataduras en mis sentimientos ni en mi corazón.
un color mucho más fácil,
sin gamas de colores enrevesados, qué va, ahora los colores son mucho más suaves, todo lo veo mucho mejor...
Claudia♥
viernes, 4 de diciembre de 2009
Leed sólo si tenéis tiempo.
Son las 22:22, hora redonda de esta noche redonda que sigue a nuestro día redondo, con risas, anécdotas como cualquier otro. Lo único que ha hecho un tanto más desagradable esta tarde ha sido como un -...- se ha atrevido a decir cuatro cosas a una de nuestras mejores amigas. Somos Irene y Claudia y os vamos a contar con pelos y señales lo que ha ocurrido hoy después de tanto tiempo. No esperamos que nadie lo lea, y menos que nos comente, ya que a algunos, nos atrevemos a decir a la mayoría, les resultará algo aburrido.
Puñetero día de verano en el que apareciste en nuestras vidas. Tú y tu queridísimo compañero que habéis decidido arruinarnos a cada una de nosotras la vida. Bueno, a Irene... Quizá a mí no tanto como a vosotras dos, Claudia y Espe... Pero seguiste pasando una mierda de todos cuando ella estaba ahí, cuando nos contabas tu vida y después nos mandabas a aquel sitio que no lo nombro para no afear esta entrada, cuando te creías y te crees el mejor que todos nosotros y no nos llegas ni siquiera a un dedo de nuestros pies. Es más, no eres ni siquiera una célula, una mitocondria, de cualquiera de nuestros cuerpos, no eres nada y por fin somos capaces de escribirlo. Somos capaces de escribir abiertamente sin importarnos que lo leas, porque, ¿qué más da? Te acabarás enterando y te juro -Claudia- que será en persona el día que te dignes a aparecer. Eso es otra, cuando tu cuerpo quiera hacer ese mínimo es fuerzo en moverte para poder vernos, aunque nuestro encuentro no será muy agradable después de todo lo que te diré. Y lo diré sin miedo, sin importarme tus sentimientos, al igual que has hecho tú con todas nosotras.
Volvemos a cuando aparecisteis, como dos personas totalmente desapercibidas en la gente de la feria, de aquel entorno de luces de colores y música que ni siquiera te permite hablar ni enterarte de lo que dice una persona. Ese día nunca llegamos a pensar lo que ibais a causarnos en nuestras vidas, si lo llegamos haber sabido, nunca hubiera permitido que tú, Espe, te acercaras a ellos como quién no quiere la cosa.
Después de aquel día, nos separamos, cada una se fue a su lugar de vacaciones mientras Espe, prefería quedarse en casa con su ordenador sin tiempo límite, el calor del verano y el teléfono en mano a toda su disposición. No recordamos muy bien cómo fue que llegasteis a aproximaros hasta el punto de que fuisteis amigos, incluso creo que no nos equivocamos al decir que vuestra amistad llegó al punto que pasó a mejores amigos.
Las llamadas a nuestros móviles contándonos todo lo que nos perdíamos mientras estábamos en nuestros lugares de vacaciones. Solíamos decirle a Espe; “¡Queremos conocerles! Qué ganas de llegar y por fin conocerles y que nos lo presentes.” Hasta que ese día. El día en el que queríamos conocerles, llegó. Como quién no quiere la cosa allí estábamos todos metidos en el ajo, y caímos todos, como tontos, como… Como no sabemos qué.
Parecían tan inofensivos a primera vista… Unos “hola” y unos “qué tal” se intercambiaron y nos conocimos y horas más tarde el corazón de Espe se rompió en mil pedazos y tú, pedazo de -Claudia tranquilízate- no hiciste nada por arreglarlo. Suerte que nos tiene a nosotras y al resto de sus amigos y amigas que le ayudaron a por fin, que volviera a sonreir.
Ese día la segunda persona que a la vista parecía menos inofensiva se inició en su “persecución” hacia Espe. Todos sus sentimientos dieron rienda suelta y ¡hala! El día menos pensado ya estaban saliendo. Todo era tan bonito… Las tardes en los parques, en casa de Espe… Hasta que ella se dio cuenta, como cualquier persona de este mundo, que no sentía lo mismo. Y la decisión de acabar con su relacción no fue cosa de una hora, si no que se llevó una semana entera sin dormir, dandole vueltas al asunto, encontrar las palabras que no le hicieran daño, ¿y todo para qué? Eso lo veremos ahora a continuación.
¡Ah! Se me olvidaba, ahora soy Claudia, y estoy orgullosa de que se me haya olvidado este ¿detalle? De que antes de esa ruptura me di cuenta de todo lo que sentía por ti. Y he aquí el ¿mayor? Error de mi vida. Enamorarme de ti fue lo peor que podría haber pasado. No voy a dar más detalles, si queréis conocer todos mis sentimientos podréis leer las entradas anteriores de este blog.
Pasaron los meses, las semanas, seguíamos saliendo con vosotros a los parques, a pasar un buen rato, como siempre, hasta os incorporamos en nuestro grupo de amigos totalmente, ¿qué mal nos ibais a producir? Sólo el futuro lo sabía.
Poco a poco yo, Claudia, me fui sumergiendo en lo que ahora veo que fue mi perdición, que perdí totalmente el tiempo. Y tú, yo que creía que te importaba, simplemente me seguías el juego como una pieza más, no, ni siquiera llegué a ser una pieza, fui una casilla de las sesenta del parchís de tu vida.
A mi, Irene, bueno… Lo que me pasó fue una cosa completamente distinta. Fue un desliz, un desliz en mi vida, pensar que me hacía más feliz verte a las salidas y quedarme hasta las doce de la noche hablando contigo, JÁ. En realidad no sé lo que fue, porque amor no era, eso estaba claro. Pero me daba coraje, no podía soportar sentirme un segundo plato. La de veces que yo te he escuchado, o al menos lo he intentado, sin que tú me quisieses contar palabra, cuando me mentiste por no querer que descubriese la verdad (la verdad que todos sabíamos), que os metimos ahí dentro, y tú, ¿cuántas veces me lo has agradecido? ¿Cuántas veces me has demostrado que te importo? ¿Cuántas veces me has tratado como tu amiga mientras yo pensaba que erais de los mejores amigos que podía encontrarme? Cero, nunca. Nunca nos has dado la oportunidad. Y ahora lo veo todo muy claro, y aunque en realidad me entristezca porque han sido buenos momentos y recuerdos de un verano que me atrevo a decir, ha sido el mejor de mi vida, nada dura eternamente y esta amistad ha sido más corta de lo que pensaba. Ahora tocaría decir, gracias, pero no voy a agradecer una mentira, porque no, la historia no termina aquí.
Finalmente después de todo lo que yo, Claudia, llegué a sentir por ti, lo que nunca te hubieses imaginado ni por mi parte y menos, por la de Irene tú nos despreciaste tanto como amiga como cualquier cosa que te pasaba por la cabeza que éramos.
Nos dimos cuenta poco a poco de que habíamos caído e intentamos salir del gran saco que tenía tu nombre bordado. Todo esto, sin preocuparnos del otro. Pero en fin, eso es otro tema que quizá venga después u otro día.
Lo que queremos decir, y, esperemos que esto lo leáis, es que:
¿os creéis algo/alguien para hacernos sentir así? ¿Para llamarnos como se os antoje o venga en gana?
Porque para nosotras ya no sois nada. Ni siquiera nos importa si os conectáis u os desconectáis. Pero yo, Claudia, ¿sabéis de qué tengo ganas? De decirte todo esto a la cara, por que yo, SOY CAPAZ. No como tú, que has preferido esconderte y jugar con mi corazón pasando antes por el corazón de Espe, que ambos quedaron destrozados.
Ahora sólo nos queda desahogarnos en una entrada de blog de este infinito mundo de Internet, que pocas personas lo leerán, pero al menos, ya nos sentimos mejor porque vosotros no os dignáis (y nunca os habéis dignado) a dar la cara.
Ojalá, la última vez que os veamos sea el día que te, os ponga en vuestro sitio, pero no, que va, por desgracia el mundo es más pequeño de lo que parece y tarde o temprano os veremos y tendremos que fingir que todo va bien delante del resto de las personas cuando en realidad, nos morimos de ganas de deciros todo esto y mucho más para que rectifiquéis (si creeis que teneis algo que rectificar, porque eso es otra, creéis que sois perfectos y ahora nos apartamos del teclado para reirnos un ratito) para cambiar no sólo con nosotras, que en realidad ya poco podéis hacer por nosotras, si no por los que vengan después, (si es que vienen).
Esperamos que os vaya bien en vuestra vidita, y que nadie viva esta experiencia como nosotras la hemos vivido,
Irene y Claudia. (Contamos también con hechos narrados de Espe en otra ocasión, ella ahora mismo no está con nosotras pero ha tenido la valentía de plantarle cara)
[Te queremos, Espe]viernes, 20 de noviembre de 2009
Él
Realmente no tengo una razón por la que escribir. He pensado que ya era hora de contar un poco más de mi historia y ¿qué mejor que hacerlo aquí? Escribiré todo lo que he vivido poco a poco, pues lo tengo grabado en mi corazón, y lamento decir que esta historia estará ahí para siempre.
Todo empezó aquel día, el 27 de Septiembre de este mismo año.
La palabra amor tenía otro significado para mí hasta entonces. He pasado por muchas historias que ahora no vienen a cuento. Sólo sacaré una. La que me ilusionó durante un año sin llevar a cabo nada.
¿Su nombre? No lo diré, claro está. Pero, le pondremos un nombre para conocerlo de aquí en adelante.
Pero no, me he centrado demasiado en esa historia y no es la central ni mucho menos, ojalá. Ojalá mi vida girara en torno al chico de los ojos verdes, más quisiera yo.
Mi corazón me ha jugado una mala pasada, ha escojido a otro y no es precisamente el que yo creía que quería. Pero, ¿siempre es así no? El corazón lleva la contraria. Quizá por eso se caracteriza tanto de ser como es.
Ése, el otro, es ahora una de las personas más maravillosas y más gilipollas a la vez. Lo es todo y nada. Es mi razón de sonrisa y mi razón por la que a veces lloro sin querer. Es mi mundo de colores y el más gris que te puedas imaginar.
Él, es el más perfectamente imperfecto.
lunes, 16 de noviembre de 2009
Amar.
Hullen de tu maldad y de la manera que los tratas, sin importarte las consecuencias a las que sometiste al tuyo.
Claro que tienes uno, que está haciendo las maletas, quiere irse de allí donde lo tienes encarcelado sin permitirle ningún tipo de sentimientos, sin permitirle lujos ni poder querer a nadie.
Así que para de buscar y retírate, porque sinceramente no merece la pena.
lunes, 9 de noviembre de 2009
He visto con mis propios ojos como las personas aprenden de otras, y como de cada relación sacan cosas nuevas para su futuro. ¿Puedo ser sincera? Pensé que contigo no aprendí nada. Bueno, al menos nada provechoso. Pensé incluso que había aprendido más de otras relaciones que de la mía propia… ¡Qué equivocada estaba! No me había dado cuenta de que me enseñaste lo más valioso del mundo… Amar, de verdad. Y siguiendo con eso de la sinceridad, no te estuve amando desde el primer día hasta el último. ¿Quererte? Muchísimo, y durante todo el tiempo, estuvieses o no a mi lado. Pero amar, esas cuatro letras, era algo tan grande… Puedo considerar que te amé durante un mes aproximadamente, justo el mes antes de que te fueras, y esos días que venías a verme. Cuando nos dejábamos llevar por la locura, arriesgándome a ser esclava de tus besos, deseando estar allí tumbada una vez más hasta que el leve sonido de los pasos subiendo las escaleras nos interrumpiese. Cuando nos echaron de mi casa y valientemente volvimos a entrar. Tú y yo, solos. Cuando te metías conmigo y me sentía estúpida, pero a la vez te abrazaba fuerte. Cuando me decías te quiero y yo te respondía… y había un sonrisa en nuestros rostros.
Y ahora somos un montón de cenizas en un mismo cenicero muertas por salir. Ahora cuando te metes conmigo me siento estúpida y tengo ganas de mandarte al carajo. No me importa no verte, es mas, creo que he llegado a preferirlo. Todo ha cambiado, y ha sido fácil darse cuenta, asimilarlo. ¿Y por qué? Siendo la gota que colma el vaso de la sinceridad. Porque no te amaba. Te quería, si, pero menos. Cada segundo que pasaba y con cada palabra incrustada en mí te quería menos. Era como un paracaídas que hacía hubiese dolor mientras caía...
...pero una llegada suave
Irene
lunes, 19 de octubre de 2009
Incapaz.
sábado, 10 de octubre de 2009
El principio del "nosotros"
Qué absurdo, no estaba lo suficientemente atenta, me distraía, cuando desde el primer momento mereciste ser mi principal prioridad.
Le agradezco al destino la zancadilla, porque después de caer me levanté. Me levanté porque me diste la mano, y hasta ahora, no te la he soltado, ni entra en mis planes.Fíjate, quién me lo iba a decir, que ibas a ser así, tan especial.
jueves, 1 de octubre de 2009
Recuerdos
Cuando una puerta se cierra se abre una ventana. Ya he pasado esta página del libro que apenas está escrito. Ahora, aparecerán nuevos protagonistas y con ellos, nuevas historias y nuevos sentimientos.
Pero, ¿y qué es de los recuerdos? Aquellos que se quedan en el aire, escondidos, pero lo suficientemente visibles para que yo y tan solo yo pueda verlos, aquellos que se han quedado marcados en la piel, en la mente, en los corazones… De ellos nunca vuelve a saberse nada, aunque eso significa que no estén allí.
Es… como tu presencia. Y es que te veo cada día, durante horas y horas, escuchando tu voz sobre el murmullo general. Y entonces… No, el corazón no se dispara a mil por hora, y tampoco empiezan los tambores en el estómago, no suena la más bonita canción y no te veo colgando de la nota más aguda que solo contigo pude conseguir. Aún así, hay veces que aparecen de nuevo, ellos, los recuerdos de esos 91 días exactos a tu lado. Y lo reconozco, no puedo evitarlo…
…Hay veces que te echo de menos
Irene